En 1763, James Watt, al reparar una máquina de vapor, revolucionó la industria al desarrollar un condensador separado, aumentando la eficiencia. Su asociación con Boulton transformó el modelo empresarial. A partir de 1800, la expansión del vapor impulsó ferrocarriles y fábricas, aunque generó desigualdad y efectos ambientales marcan el legado de esta innovación.