La central del peor accidente nuclear de Estados Unidos vuelve a abrir para alimentar centros de datos. Qué hay de renacimiento real y qué de promesa en la carrera por la energía de la IA.
Introducción
Hacia las cuatro de la madrugada del 28 de marzo de 1979, en una central nuclear junto al río Susquehanna, en Pensilvania, se paró una bomba de agua. Una válvula se quedó abierta sin que nadie en la sala de control lo supiera. Durante horas, el agua que enfriaba el reactor se fue escapando. Parte del núcleo de la unidad 2 de Three Mile Island se fundió.
Las emisiones fueron mínimas y, según el regulador nuclear estadounidense, sin efectos medibles en la salud. Pero el nombre de la central quedó asociado para siempre al miedo nuclear.
Cuarenta y cinco años después, en septiembre de 2024, Microsoft firmó un contrato para comprar durante veinte años toda la electricidad de la unidad vecina, la 1, cerrada desde 2019. Quiere reabrirla para alimentar sus centros de datos. Al mismo tiempo, Google, Amazon y Meta firman acuerdos con reactores que aún no existen, e incluso con plantas de fusión nuclear.
¿Estamos ante un renacimiento de la energía nuclear o ante una burbuja de anuncios? Este artículo recorre medio siglo de historia, separa los hechos de las promesas y extrae lo que enseña a quien invierte o planifica en energía.
Orígenes
El Mundo Antes
En 1954, Lewis Strauss presidía la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos. Ante un grupo de periodistas científicos, prometió que sus hijos disfrutarían de una electricidad «demasiado barata para medirla». Hablaba de la fisión, la energía que se obtiene al partir átomos pesados como el uranio.
La profecía no se cumplió, pero la industria creció. En los años setenta, Estados Unidos encargaba reactores a buen ritmo. Las centrales eran caras de construir y baratas de operar: una apuesta a largo plazo.
Three Mile Island cambió el clima. La causa fue una cadena de fallos técnicos y humanos: un problema en la parte no nuclear de la planta, una válvula atascada y operadores que interpretaron mal los indicadores. El regulador, la NRC, respondió con nuevas exigencias de diseño, más formación y planes de emergencia obligatorios. Construir una central se volvió más lento y más caro.
El Momento del Descubrimiento
La paradoja de esta historia es que la unidad 1 de Three Mile Island no sufrió el accidente: estaba parada para recargar combustible. Tras años de recursos judiciales y oposición pública, volvió a funcionar en 1985. Cerró el 20 de septiembre de 2019 por una razón mucho menos dramática. El gas natural barato la había dejado fuera del mercado, y el estado no premiaba su electricidad sin emisiones.
Exactamente cinco años después llegó el cliente que lo cambió todo. Los centros de datos necesitan electricidad las 24 horas, y las grandes tecnológicas se han comprometido a no emitir carbono. La solar y la eólica son limpias, pero intermitentes. El gas es constante, pero emite. La nuclear es constante y limpia, aunque cara y lenta de construir.
Reabrir una central ya construida evita la parte más cara. Por eso Microsoft firmó con su propietaria, Constellation, un contrato de compra de energía (PPA, por sus siglas en inglés). Es un compromiso de comprar su producción durante veinte años a un precio pactado. Funciona como reservar mesa durante años en un restaurante que aún tiene que reabrir: el dueño puede invertir porque sabe que habrá clientes.
La planta pasó a llamarse Crane Clean Energy Center. En noviembre de 2025, el Departamento de Energía le concedió un préstamo de 1.000 millones de dólares. Constellation aspira a reabrirla en 2027, un año antes de lo previsto.
La Innovación Técnica
Hay dos maneras de sacar energía del núcleo de los átomos. La fisión, la de todas las centrales actuales, rompe átomos pesados de uranio. La fusión, la que alimenta el Sol, une átomos ligeros de hidrógeno. La fusión promete más energía con menos residuos de larga duración, pero exige reproducir en la Tierra condiciones de estrella: más de cien millones de grados.
La novedad de la fisión son los reactores modulares pequeños (SMR): centrales de menos de unos 300 megavatios. Están pensadas para fabricarse en serie, como los aviones, en lugar de construirse una a una en obra, como las catedrales. La idea es que la repetición abarate los costes.
En la fusión, el gran obstáculo es contener un gas a esa temperatura, el plasma, que se escapa de cualquier recipiente. Los diseños más avanzados lo sujetan con imanes potentísimos en un anillo, el tokamak, o lo comprimen durante una fracción de segundo con láseres.
Mejoras Generadas
Impacto Inmediato
La demanda es real. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), los centros de datos consumieron unos 415 teravatios hora en 2024, alrededor del 1,5 % de la electricidad mundial. Para 2030 calcula que esa cifra se duplicará con creces, hasta unos 945. En Estados Unidos explicarán casi la mitad del crecimiento de la demanda eléctrica.
Las tecnológicas han respondido firmando contratos con todo tipo de proyectos nucleares. Google acordó comprar 500 megavatios de reactores de la empresa Kairos Power, con la primera unidad prevista para 2030. Amazon respalda a X-energy. Y en marzo de 2026, la NRC concedió a TerraPower un permiso para construir en Kemmerer (Wyoming) un reactor refrigerado por sodio. Es el primero que da para un reactor comercial que no usa agua como refrigerante.
El dinero también fluye hacia la fusión. Según la asociación del sector, las empresas privadas captaron 4.480 millones de dólares en el último año, un récord. Google se ha comprometido a comprar 200 megavatios de la primera central de Commonwealth Fusion Systems, en Virginia. Microsoft firmó en 2023 el primer contrato de compra de electricidad de fusión del mundo, con la empresa Helion.
Evolución a Largo Plazo
La fusión es la tecnología que «siempre está a treinta años». El chiste tiene historia. A finales de los sesenta, el tokamak soviético T-3, del Instituto Kurchatov de Moscú, anunció temperaturas récord. En 1969, en plena Guerra Fría, cinco científicos británicos viajaron a Moscú con un láser para medirlas y confirmaron unos diez millones de grados. Desde entonces, el tokamak domina la investigación.
En 1976, un plan del Gobierno estadounidense calculó que, con financiación generosa, habría una central de demostración hacia el año 2000. La financiación nunca llegó a esos niveles, y la central tampoco.
El gran proyecto público, ITER, que construyen siete socios en el sur de Francia, ha acumulado retrasos. En 2024 anunció un nuevo calendario: empezará a operar en 2034 y no usará el combustible definitivo hasta 2039. Son cuatro años más de lo previsto para esa fase, con 5.000 millones de euros más de coste.
Hubo, sin embargo, un hito real. El 5 de diciembre de 2022, el laboratorio Lawrence Livermore, en California, logró algo inédito. Una reacción de fusión liberó más energía (3,15 megajulios) que la del láser que la provocó (2,05). En 2025 llegó a 8,6.
Transformación Social
El cambio más profundo es de quién paga y quién decide. Durante setenta años, la fusión fue un asunto de laboratorios públicos. Hoy la empujan empresas privadas con contratos de clientes privados. Un PPA convierte una promesa de laboratorio en un compromiso comercial con fecha, y eso cambia los incentivos de todos.
También cambia la geografía de la electricidad. Un solo centro de datos puede consumir lo que una ciudad. En Estados Unidos, las compañías eléctricas, que llevaban años con una demanda casi plana, vuelven a planificar centrales.
La reapertura de Three Mile Island resume el giro. Una central que el mercado había condenado por cara vuelve a ser valiosa. Ha aparecido un comprador dispuesto a pagar por lo que ofrece y otras fuentes no: electricidad limpia y constante.
Voces Críticas
Críticos Contemporáneos
La primera crítica es la del coste. Los dos únicos reactores que Estados Unidos ha empezado y terminado en este siglo, Vogtle 3 y 4, en Georgia, se completaron en 2024 con siete años de retraso. Costaron 36.800 millones de dólares frente a los unos 14.000 previstos. Durante quince años, los clientes de la eléctrica pagaron un recargo mensual por la obra, y las tarifas domésticas subieron más de un 20 %.
La segunda es que los SMR siguen en papel en Occidente. La AIE calcula que los primeros entrarán en servicio en torno a 2030. Mientras tanto, la demanda inmediata la cubre sobre todo el gas. Meta, por ejemplo, financia diez centrales de gas para su gran centro de datos en Luisiana. Suman 7,5 gigavatios, más del 30 % de la capacidad eléctrica de ese estado. La foto nuclear sale en los titulares; el gas, en la factura.
La tercera crítica apunta a la fusión. El récord de 2022 fue una ganancia «científica»: comparaba la energía de la reacción con la del láser, no con la electricidad que consumió la instalación, unos 300 megajulios. Y en 2026, Helion cambió su web. Ya no promete que su planta en el estado de Washington produzca electricidad en 2028, sino que «iniciará operaciones» ese año. Su directora de asuntos públicos admitió que la plena potencia no llegará antes de 2029 o 2030.
La cuarta crítica es la más antigua: qué hacer con los residuos. Estados Unidos acumula unas 95.000 toneladas de combustible gastado en unos 75 emplazamientos, porque nunca abrió un almacén definitivo. El proyecto de Yucca Mountain, en Nevada, se abandonó en 2011 después de gastar unos 15.000 millones de dólares. El primer país que ha dado licencia para enterrar estos residuos de forma permanente es Finlandia, con su almacén de Onkalo, en octubre de 2026. Los reactores pequeños tampoco resuelven el problema. Un estudio publicado en PNAS en 2022 calculó que algunos diseños generarían más residuos por unidad de energía que las centrales grandes, algo que sus fabricantes discuten.
En Three Mile Island, las objeciones son concretas. Eric Epstein, de la asociación local Three Mile Island Alert, acusa al regulador de haber relajado los controles. Recuerda que en la isla seguirán más de 700 toneladas de residuos sin destino final. Y advierte de que la central necesitará más agua del río Susquehanna para refrigerarse. El agua no es un detalle menor. En el verano de 2022, el calor y la sequía obligaron a la eléctrica francesa EDF a parar o reducir varios reactores. Los ríos estaban demasiado calientes para devolverles el agua de refrigeración. Con veranos más cálidos, la energía «constante» también tiene límites.
Consecuencias No Intencionadas
La carrera eléctrica de la IA ya llega a los hogares. En PJM, la mayor red eléctrica de Estados Unidos, el precio por garantizar capacidad de generación se multiplicó por nueve en un año. La causa principal fueron los centros de datos. En Nueva Jersey, los clientes de la eléctrica PSEG vieron subir su tarifa un 17 %.
El otro cuello de botella es la red. Una central reabierta necesita conectarse, y la cola de conexiones está saturada. Un análisis del operador PJM, citado por Reuters, sugería que la conexión de Crane podría no llegar hasta 2031, cuatro años después del objetivo de Constellation.
Y queda un riesgo más sutil: que los contratos con plantas que no existen funcionen más como publicidad verde que como suministro. Un acuerdo de compra de electricidad de fusión no produce un solo kilovatio hasta que la física y la ingeniería cumplen.
Conclusiones
Balance Final
El renacimiento nuclear tiene una parte sólida y otra especulativa. La sólida es la que reutiliza lo existente: reabrir centrales cerradas por motivos económicos, alargar la vida de las que funcionan. La especulativa son los SMR y, sobre todo, la fusión, cuyos plazos dependen de la física y no de los contratos.
Ganan, por ahora, los propietarios de centrales existentes, cuyo producto vuelve a ser valioso. Pueden perder los hogares, si pagan la ampliación de la red y la subida de precios que provoca una demanda que no generan ellos.
Patrones Aplicables Hoy
Patrón 1: un gran cliente nuevo puede resucitar una industria que la sociedad había dado por muerta.
- Qué pasó: Three Mile Island 1 cerró en 2019 porque no era rentable frente al gas. Un comprador con una necesidad nueva, electricidad limpia las 24 horas, la ha devuelto a la vida.
- Por qué importa: muchas industrias «muertas» no lo están por su tecnología, sino porque nadie paga por lo que las distingue.
- Dónde lo vemos: en el resto del sector eléctrico, que ha pasado de prever cierres de centrales a planificar ampliaciones de red y de generación.
Patrón 2: las tecnologías que exigen condiciones físicas extremas tardan décadas más de lo previsto, y un contrato no acelera la física.
- Qué pasó: la central de demostración de fusión prevista para el año 2000 no llegó; ITER se retrasó a 2034-2039; Helion matizó su promesa de 2028 en cuanto se acercó la fecha.
- Por qué importa: el dinero privado acelera la ingeniería, pero no puede comprar plazos que dependen de materiales y plasmas que aún no se dominan.
Aplicación práctica:
- Si eres inversor: separa tres capas. Reabrir y alargar centrales existentes es un negocio con fecha; los SMR, una apuesta a 2030 con riesgo de costes; la fusión, capital riesgo puro. Antes de pagar por un anuncio, pregunta: ¿hay permiso de construcción, obra en marcha o solo un contrato?
- Si eres estratega: si tu organización depende de electricidad abundante, planifica con lo que existe hoy: red, gas, renovables y almacenamiento. Trata la nueva nuclear como una opción, no como el plan base.
Reflexión Final
Three Mile Island tardó cuarenta y cinco años en pasar de símbolo del miedo a símbolo del renacimiento. No cambió la central: cambió quién estaba dispuesto a pagar por ella.
- Inversor: en tu cartera, ¿qué parte del valor depende de un contrato firmado y qué parte de una física que todavía no funciona?
- Estratega: si la energía se convierte en el cuello de botella de tu negocio, ¿tienes un plan que funcione aunque la fusión siga, otra vez, a treinta años?
Quizá la lección más útil es la más modesta: la energía del futuro empieza por no cerrar la del presente.
Fuentes Consultadas
Instituciones y documentos primarios
- NRC. «Backgrounder on the Three Mile Island Accident». https://www.nrc.gov/reading-rm/doc-collections/fact-sheets/3mile-isle.html
- NRC, History 101. «Too Cheap to Meter: A History of the Phrase». https://www.nrc.gov/education-regulatory-research/history-101/too-cheap-to-meter-a-history-of-the-phrase
- Agencia Internacional de la Energía (2025). Energy and AI. https://www.iea.org/reports/energy-and-ai/executive-summary
- Departamento de Energía de EE. UU. (2026). Permiso de construcción de Natrium (TerraPower). https://www.energy.gov/node/4856749
- Departamento de Energía de EE. UU. Préstamo para la reapertura de Crane. https://www.energy.gov/lpo/crane-restart
(Fecha de reapertura de 1985 y del acuerdo con Microsoft: Wikipedia, Three Mile Island Nuclear Generating Station.)
- Dean, S. O. (2004). «Historical Perspective on the United States Fusion Program». https://fire.pppl.gov/Dean_US_fusion_TOFE_2004.pdf
- UKAEA (2019). «Mission to Moscow: 50 years on». https://www.ukaea.org/news/mission-to-moscow-50-years-on/
- Fusion Industry Association (2026). The Global Fusion Industry in 2026, vía World Nuclear News. https://wnn.world-nuclear.org/articles/fusion-industry-raised-usd45-billion-over-past-year-report-says
Periodísticas y sectoriales
- World Nuclear News (2025). Reapertura de Crane. https://www.world-nuclear-news.org/articles/crane-clean-energy-centre-on-line-for-ahead-of-schedule-restart
- ANS Nuclear Newswire (2026). «Constellation seeks FERC help with Crane restart». https://www.ans.org/news/2026-04-03/article-7905/constellation-seeks-ferc-help-with-crane-restart/
- Axios (2026). «Helion shifts its ambitious 2028 fusion power milestone». https://www.axios.com/local/seattle/2026/09/28/helion-energy-orion-fusion-microsoft-commercial-power-altman
- Physics World (2024). Retraso y sobrecoste de ITER. https://physicsworld.com/a/iter-fusion-reactor-hit-by-massive-decade-long-delay-and-e5bn-price-hike/
- World Nuclear News (2025). Google y Commonwealth Fusion Systems. https://www.world-nuclear-news.org/articles/google-backs-fusion-power
- Inside Climate News (2026). Vogtle, dos años después. https://insideclimatenews.org/news/10052026/plant-vogtle-nuclear-debate-two-years-after-completion/
- Fortune (2026). Las centrales de gas de Meta en Luisiana. https://fortune.com/2026/03/27/meta-hyperion-10-gas-power-plants-louisiana-entergy/
- Maryland Matters (2025). Precios en la red PJM. https://marylandmatters.org/?p=90823
- Departamento de Energía de EE. UU. (2025). Hoja informativa sobre el combustible gastado (~95.000 toneladas). https://curie.pnnl.gov/system/files/DOE_HBURC_FactSheet_Apr2025.pdf
- Krall, L.; Macfarlane, A.; Ewing, R. (2022). «Nuclear waste from small modular reactors». PNAS, 119(23). https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9191363/
- CP24/AP (22-10-2026). «Finland grants licence for world’s first nuclear waste repository». https://www.cp24.com/news/world/2026/10/22/finland-grants-licence-for-worlds-first-nuclear-waste-repository/
- Inside Climate News (2025). «Foes and Friends of Nuclear Power Face Off Near Three Mile Island». https://insideclimatenews.org/news/28032025/foes-and-friends-of-nuclear-power-face-off-near-three-mile-island/
- Bloomberg (15-07-2022). «French Nuclear Cuts Extend to Next Week as Temperatures Soar». https://www.bloomberg.com/news/articles/2022-07-15/french-nuclear-cuts-stretch-to-next-week-as-temperatures-soar