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Ventaja Cuántica: el Hito de IBM y la Réplica de 37 Minutos

En 2019, Google anunció la supremacía cuántica y un superordenador la igualó en dos años. Cuando IBM proclamó la ventaja cuántica, tres investigadores pusieron a prueba su estimación en 37 minutos. La pregunta clave no es si IBM tiene razón, sino cómo distinguir un hito real de un titular.

IBM dice que sí. Tres investigadores lo pusieron a prueba en 37 minutos. Cómo distinguir un hito real de un titular, de Feynman a hoy.


Introducción

El 13 de agosto de 2026, tres investigadores de una universidad de Singapur y de NVIDIA publicaron un resultado incómodo. En 37,3 minutos, con 256 tarjetas gráficas, habían calculado las probabilidades de todas las muestras del experimento que IBM había presentado dos semanas antes como prueba de la «ventaja cuántica». IBM no se defendió con un comunicado. Tres semanas después publicó una versión corregida de su trabajo, con un circuito más difícil. Y añadió a esos tres investigadores como coautores.

La escena resume el estado de la computación cuántica: avances reales, afirmaciones ambiciosas y una comunidad que intenta tumbarlas en cuanto aparecen. El 30 de julio, IBM anunció que sus ordenadores cuánticos habían superado a los mejores métodos clásicos en tres problemas concretos. Su director de investigación, Jay Gambetta, habló de una nueva etapa: «We are now firmly in the quantum advantage era» («Ya estamos plenamente en la era de la ventaja cuántica»).

¿Lo estamos? Para un inversor, un directivo o un responsable de seguridad, la pregunta tiene consecuencias. Este artículo recorre cuarenta años de historia, de la intuición de Richard Feynman a la disputa actual. Explica qué hace realmente un ordenador cuántico, sin tópicos. Y propone algo más útil que un veredicto: cinco preguntas para evaluar cualquier anuncio de un «hito histórico» cuando ni siquiera los expertos se ponen de acuerdo.


Orígenes

El Mundo Antes

A finales de los años setenta, los físicos tenían un problema que ningún ordenador podía resolver. Para describir cómo se comportan juntos unos pocos electrones, la cantidad de números necesaria se duplica con cada partícula. Con 50 partículas son ya unos mil billones. Con 300, más que átomos en el universo observable.

La química y la ciencia de materiales avanzaban a base de aproximaciones. Funcionaban, pero dejaban fuera justo lo más interesante: superconductores, catalizadores, imanes exóticos. La naturaleza resolvía esos «cálculos» cada instante sin esfuerzo. Los mejores ordenadores del mundo no podían seguirle el ritmo.

El Momento del Descubrimiento

En mayo de 1981, en Endicott House, una mansión del MIT cerca de Boston, Richard Feynman dio una charla en una conferencia sobre la física del cálculo. Feynman, Nobel de Física en 1965 y profesor en Caltech, propuso invertir el problema. Si simular la naturaleza cuántica con máquinas clásicas cuesta un esfuerzo exponencial, construyamos máquinas que obedezcan las mismas reglas cuánticas.

El texto se publicó en 1982 en el International Journal of Theoretical Physics y terminaba con una frase célebre: «nature isn’t classical, dammit» («la naturaleza no es clásica, maldita sea»). Como recuerdan Paul Alsing y sus coautores en un análisis de 2024, Feynman no diseñó la máquina. Planteó la pregunta que daría origen a un campo entero.

La segunda chispa llegó en 1994, en los laboratorios Bell de Nueva Jersey. Peter Shor, un joven matemático, se inspiró en un algoritmo de Daniel Simon que explotaba patrones repetitivos. Shor entendió que esa periodicidad era la clave para factorizar números enormes, el problema que protege el cifrado RSA. En una entrevista de 2025 con Physics Today, recordó cómo se difundió: alguien en su seminario «se lo contó a otro», que se lo contó a otro.

En semanas, todo el mundo lo sabía. Un ordenador cuántico suficientemente grande podría romper la criptografía que protege bancos, gobiernos y comunicaciones. Desde entonces, el campo tiene dos motores distintos: simular la naturaleza, la idea de Feynman, y romper códigos, la de Shor.

La Innovación Técnica

Un bit clásico es un interruptor: encendido o apagado. Un cúbit (bit cuántico) se parece más a una moneda que gira sobre la mesa. No está «a la vez» en cara y cruz: tiene una orientación que determina con qué probabilidad caerá de cada lado. Eso es la superposición.

Aquí conviene desmontar el tópico más extendido. Un ordenador cuántico no «prueba todas las soluciones a la vez». Si lo hiciera, serviría para cualquier problema. Scott Aaronson, de la Universidad de Texas, lleva años advirtiéndolo en la cabecera de su blog: no resuelve problemas difíciles «just trying all solutions in parallel».

Lo que hace es más sutil. Cada resultado posible tiene una amplitud, un número que puede ser positivo o negativo. Como las ondas en un estanque, las amplitudes se suman o se cancelan: es la interferencia. Un buen algoritmo coreografía esas ondas para que los caminos hacia respuestas erróneas se anulen y el camino hacia la correcta se refuerce. Solo algunos problemas tienen la estructura que permite esa coreografía.

Dos ingredientes completan el cuadro. El entrelazamiento une cúbits de modo que no pueden describirse por separado, como dos dados trucados que, aunque cada uno parezca aleatorio, siempre suman siete. Y la decoherencia es el enemigo: cualquier vibración o calor «espía» al cúbit y rompe su estado, como una pompa de jabón que estalla al rozar el aire.


Mejoras Generadas

Impacto Inmediato

Durante décadas, la computación cuántica fue la tecnología que «siempre estaba a diez años». El primer intento serio de demostrar que una máquina real superaba a las clásicas llegó el 23 de octubre de 2019. Google publicó en Nature que su procesador Sycamore, de 53 cúbits, había hecho en 200 segundos un cálculo que a un superordenador le llevaría 10.000 años.

La tarea era deliberadamente artificial: muestrear las salidas de circuitos aleatorios, sin ninguna aplicación práctica. Aun así, el consejero delegado de Google, Sundar Pichai, lo comparó con el primer «hello world» de un lenguaje de programación. IBM replicó de inmediato. Según contó NPR, sostuvo que un ordenador clásico podía hacerlo en «2.5 days» con mejor precisión.

En 2021, un equipo chino ganó el Premio Gordon Bell simulando esa misma tarea en el superordenador Sunway en 304 segundos. Los 10.000 años se habían convertido en cinco minutos. La lección quedó grabada: estimar cuánto tardaría un ordenador clásico es un blanco móvil. Mejora cada vez que alguien tiene un incentivo para intentarlo.

Evolución a Largo Plazo

IBM vivió su propia versión de la historia en 2023. El 14 de junio publicó en Nature una simulación de un modelo magnético con 127 cúbits y la llamó «utilidad cuántica». Unas dos semanas después, investigadores del Flatiron Institute de Nueva York presentaron una simulación clásica más precisa que la del propio chip. Tomislav Begušić y Garnet Chan, de Caltech, mostraron que un solo núcleo de portátil era mucho más rápido.

La respuesta de la industria fue doble. Por un lado, mejorar el hardware. En diciembre de 2024, Google presentó Willow, de 105 cúbits, que redujo los errores al añadir más cúbits de protección. Por otro, cambiar las reglas del juego. IBM y varios socios crearon el Quantum Advantage Tracker, un registro público donde cualquiera puede intentar rebatir las afirmaciones con métodos clásicos.

Así llegamos a julio de 2026. Entre el 27 y el 28 de julio aparecieron en arXiv, el repositorio de preprints (artículos aún sin revisión por pares), tres trabajos. El 30, IBM los presentó juntos. Cada uno se apoya en un tipo de evidencia distinto:

  • Con la Universidad de Chicago: un circuito de 70 cúbits «lógicos» (protegidos con un código que detecta errores) con 468 operaciones especialmente difíciles. Su punto fuerte es que se certifica a sí mismo: ofrece una cota mínima de calidad (fidelidad de 0,284) con un 95 % de confianza.
  • Con Qedma: la simulación de un imán sacudido de forma periódica, con hasta 74 cúbits. Los métodos clásicos probados, incluido el superordenador japonés Fugaku, daban respuestas que no convergían. Parte del experimento se reprodujo en un ordenador de otra empresa, Quantinuum.
  • Con Algorithmiq: 56 cúbits para estudiar cómo se propaga la información en materiales desordenados. Aquí no hay respuesta correcta conocida; la confianza procede de repetir el cálculo en cinco procesadores con ruidos distintos.

Transformación Social

Las réplicas no tardaron. La del 13 de agosto atacó el experimento más sólido. La firmaban Hidetaka Manabe y Feng Pan, de la Universidad de Tecnología y Diseño de Singapur, y Hanfeng Gu, de NVIDIA. El circuito de IBM tenía una geometría casi lineal, como una hilera de ladrillos. Eso permitía usar redes tensoriales, una técnica que representa el estado cuántico como una cadena de tablas pequeñas y conectadas.

El matiz importa. Los autores no refutaron la ventaja en general. Calcularon las probabilidades de las muestras que IBM ya había obtenido, y su resultado confirmaba la calidad medida por IBM. Lo que cayó fue la estimación de dificultad: el mayor cálculo intermedio era 256 veces menor de lo previsto. El 2 de septiembre, IBM publicó una versión revisada: 64 cúbits lógicos, una geometría cerrada en anillo, más difícil de partir, y los tres replicadores como coautores. En el registro público ya figura un desafío a ese circuito revisado, aún sin revisar ni confirmar.

Hasta hoy, que sepamos, no se ha publicado ninguna simulación clásica que reproduzca los experimentos de Qedma y Algorithmiq. A finales de septiembre, la empresa BlueQubit presentó con IBM otro muestreo en el nuevo procesador Nighthawk: 19 segundos frente a unos 110 años estimados en un superordenador. Sus propios autores advierten que esa cifra es un máximo y que mejores algoritmos podrían reducirla mucho.

El dinero acompaña. Según McKinsey, las empresas emergentes cuánticas captaron unos 12.600 millones de dólares en 2025. Y IBM promete para 2029 Starling, una máquina «tolerante a fallos» (que corrige sus errores sobre la marcha) con 200 cúbits lógicos, en Poughkeepsie (Nueva York).


Voces Críticas

Críticos Contemporáneos

El escepticismo tiene varias capas, y no todas apuntan en la misma dirección.

La más inmediata es la de los propios especialistas en simulación clásica. Su argumento no es que IBM mienta, sino que «ventaja» es una afirmación sobre lo que nadie puede hacer con un ordenador clásico. Basta con que alguien encuentre un atajo para que la afirmación caiga. La réplica de agosto lo demostró. El fallo no estaba en el experimento, sino en estimar la dificultad del rival.

La segunda capa es la de los analistas que piden distinguir los tres trabajos. Marin Ivezic, de la publicación especializada Postquantum, concluyó que tienen estándares de evidencia distintos y no justifican declarar una «era». Dominik Hangleiter, físico de la ETH de Zúrich, consideró prometedor el enfoque de Chicago, pero dudó en IEEE Spectrum de que los otros dos demuestren una ventaja clara. Sergio Gago, autor del boletín Quantum Pirates, añadió un matiz: los 70 cúbits de Chicago detectan errores y descartan las ejecuciones fallidas, pero no los corrigen.

La tercera capa es la más profunda. Gil Kalai, matemático de la Universidad Hebrea de Jerusalén, sostiene desde hace dos décadas que el ruido de los cúbits entrelazados se correlaciona. Los errores llegarían en ráfagas sincronizadas que ningún código podría corregir a gran escala. Aaronson le reprocha partir de la imposibilidad como axioma. Kalai responde que revisar a fondo las grandes afirmaciones es parte esencial de la ciencia.

Curiosamente, Aaronson, azote habitual de las exageraciones, se mostró esta vez favorable. Tras el anuncio escribió que, salvo un avance teórico inesperado, la realidad de la ventaja cuántica «is no longer a live question» («ya no es una cuestión abierta»). Pero añadió dos reservas: la corrección de errores a escala «is still in the future» y la utilidad práctica sigue en duda.

Consecuencias No Intencionadas

El primer efecto secundario es la inflación del lenguaje. «Supremacía» en 2019, «utilidad» en 2023, «ventaja» y «era» en 2026. Las palabras cambian más deprisa que las capacidades, y eso confunde a quien tiene que decidir dónde invertir.

El segundo es un coste escondido. El experimento de Chicago, el mejor certificado, descartó más del 99,9 % de sus ejecuciones: de unos 3,5 millones de intentos se quedó con 2.051 muestras válidas. Es verificable, pero lejos de ser práctico.

El tercero afecta a la seguridad, y puede ir en dos direcciones. Un titular de «ventaja cuántica» puede hacer creer que el cifrado está a punto de caer. Una réplica puede convencer de que todo es humo. Ambas lecturas son erróneas. Ninguno de estos experimentos acerca la ruptura de RSA-2048. Según una estimación de Craig Gidney, de Google (2025), haría falta del orden de un millón de cúbits físicos funcionando menos de una semana. Los experimentos de IBM usan menos de cien.

Hay, por último, un efecto positivo inesperado: cada desafío cuántico mejora los algoritmos clásicos. Las redes tensoriales que tumbaron la estimación de IBM sirven también para estudiar moléculas y materiales en ordenadores convencionales.


Conclusiones

Balance Final

¿Ha llegado la ventaja real? La respuesta honesta tiene tres partes. En tareas artificiales, diseñadas para ser difíciles, expertos exigentes como Aaronson o Hangleiter aceptan que sí, aunque cada caso concreto pueda caer. En problemas útiles fuera de la propia computación cuántica, todavía no se ha demostrado. Y en criptografía, la amenaza sigue a años de distancia, con fecha incierta.

Lo novedoso de 2026 no es tanto el resultado como el método. IBM integró la verificación en el experimento, publicó sus datos para que otros los atacaran y, cuando la estimación cayó, incorporó a quienes la tumbaron. Es ciencia adversarial hecha a la vista de todos. También puede leerse como una forma hábil de neutralizar la crítica; el veredicto lo darán las próximas réplicas.

Patrones Aplicables Hoy

Patrón 1: Las tecnologías que «siempre estarán a diez años» acaban cruzando el umbral, y el primer cruce siempre se discute.

  • Qué pasó: Google 2019 fue rebatido en dos años; IBM 2023, en dos semanas; IBM 2026, en dos semanas también, pero con una respuesta que endureció la prueba.
  • Por qué importa: los primeros hitos son estrechos y discutibles. Lo que cuenta es la tendencia: cada ronda exige más al siguiente anuncio.
  • Dónde lo vemos: en la corrección de errores de Google y en los ordenadores de iones de Quantinuum, que avanzan por esa misma escalera de demostraciones discutidas.

Patrón 2: Una afirmación de ventaja vale lo que vale su verificación.

  • Qué pasó: de los tres trabajos de IBM, el certificado fue el primero en ser atacado y el único que salió reforzado de la revisión.
  • Por qué importa: un resultado que se puede comprobar se puede corregir; uno que solo pide confianza, no.

Aplicación práctica:

  • Si eres inversor: aplica cinco preguntas a cualquier «hito histórico». ¿Hay preprint público o solo nota de prensa? ¿Quién lo ha intentado rebatir y con qué resultado? ¿La tarea tiene utilidad fuera del laboratorio? ¿El resultado se certifica o se pide confianza? ¿Está en un registro abierto como el Quantum Advantage Tracker?
  • Si eres estratega: la migración a criptografía poscuántica no depende del titular de la semana. NIST publicó sus primeros estándares el 13 de agosto de 2024 y propone retirar RSA y la criptografía de curva elíptica entre 2030 y 2035.

Reflexión Final

Hay una amenaza que no espera a que los expertos se pongan de acuerdo. Se llama «cosechar ahora, descifrar después»: un adversario puede guardar hoy datos cifrados y leerlos dentro de quince años, cuando exista la máquina. Para un historial médico o un secreto industrial, quince años no son nada.

Por eso la pregunta útil no es si IBM tiene razón esta vez.

  • Inversor: cuando leas el próximo «hito histórico», ¿sabrás quién ha intentado rebatirlo y qué encontró?
  • Estratega: ¿qué información de tu organización seguirá siendo sensible en 2040? ¿Y qué algoritmo la protege hoy?

El primer cruce del umbral siempre es discutido. Lo que no se discute es que el umbral existe.


Fuentes Consultadas

Académicas y preprints

  1. Feynman, R. P. (1982). «Simulating Physics with Computers». International Journal of Theoretical Physics, 21, 467-488. https://cqi.inf.usi.ch/qic/Feynman1982.pdf
  2. Alsing, P. M.; Cafaro, C.; Mancini, S. (2024). «Feynman’s ‘Simulating Physics with Computers'». arXiv 2405.03366. https://arxiv.org/html/2405.03366v1
  3. Martiel, S. et al. (2026). «Sampling hard circuits with verifiably high fidelity» (v1 28-07; v3 02-09). arXiv 2607.25941. https://arxiv.org/html/2607.25941v3
  4. Leviatan, E. et al. (2026). «Resolving Structure in Prethermal Floquet Dynamics with Precision Quantum Computation». arXiv 2607.24937. https://arxiv.org/html/2607.24937v1
  5. Manabe, H.; Gu, H.; Pan, F. (2026). «Classical Simulation and Design Frontiers for IBM’s Doped Clifford Sampling Experiment». arXiv 2608.13110. https://arxiv.org/html/2608.13110v1
  6. Gidney, C. (2025). «How to factor 2048 bit RSA integers with less than a million noisy qubits». arXiv 2505.15917. https://arxiv.org/abs/2505.15917v1

Institucionales

  1. IBM Newsroom (30-07-2026). Anuncios con la Universidad de Chicago, Qedma y Algorithmiq. https://newsroom.ibm.com/2026-07-30-ibm-and-the-university-of-chicago-demonstrate-quantum-advantage,-establishing-trusted-quantum-computation-on-logical-circuits
  2. IBM Newsroom (10-06-2025). Hoja de ruta hacia Starling (2029). https://newsroom.ibm.com/2025-06-10-IBM-Sets-the-Course-to-Build-Worlds-First-Large-Scale,-Fault-Tolerant-Quantum-Computer-at-New-IBM-Quantum-Data-Center
  3. NIST (13-08-2024). «NIST Releases First 3 Finalized Post-Quantum Encryption Standards». https://www.nist.gov/news-events/news/2024/08/nist-releases-first-3-finalized-post-quantum-encryption-standards

Periodísticas y análisis especializado

  1. Gent, E. (31-07-2026). IEEE Spectrum. https://spectrum.ieee.org/ibm-verifiable-quantum-advantage
  2. Ivezic, M. (01-08-2026). «IBM’s Three Quantum Advantage Claims, Fact-Checked». Postquantum. https://postquantum.com/industry-news/ibm-three-quantum-advantage-papers/
  3. Aaronson, S. (07-08-2026). «Enough with all the world-historic milestones». Shtetl-Optimized. https://scottaaronson.blog/?p=9979
  4. Kalai, G. (10-03-2026). «Scott Aaronson’s View of my View About Quantum Computing». https://gilkalai.wordpress.com/2026/03/10/scott-aaronsons-view-of-my-view-about-quantum-computing/
  5. NPR (23-10-2019). «Google Claims To Achieve Quantum Supremacy — IBM Pushes Back». https://www.npr.org/2019/10/23/772710977/google-claims-to-achieve-quantum-supremacy-ibm-pushes-back
  6. HPCwire (23-08-2023). «Classical Computing Keeps Counter-Punching in the Latest Quantum Smackdown». https://www.hpcwire.com/2023/08/23/classical-computing-keeps-counter-punching-in-the-latest-quantum-smackdown/
  7. Zierler, D. (01-04-2025). «Peter Shor on the genesis of Shor’s algorithm». Physics Today. https://physicstoday.aip.org/features/peter-shor-on-the-genesis-of-shors-algorithm

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