En 1995, la Universidad de Pensilvania degradó a Katalin Karikó por empeñarse en el ARN mensajero. Veinticinco años después, esa molécula frenó una pandemia y ahora reduce un 42 % las recaídas del melanoma en un ensayo de fase 3. ¿Será el cáncer su segunda gran validación o una promesa todavía por demostrar?